ATENCIÓN A LA DEPENDENCIA Y RESIDENCIAS DE MAYORES
Hasta el 2015, año en el que UPN pierde la presidencia del gobierno de Navarra, las 8.000 personas que recibían algún tipo de prestación o servicio de atención a la dependencia, sufrieron hasta 7 recortes en dichas ayudas. Entre ellas merece la pena destacar:
- Eliminación de la modalidad de contratación de personas cuidadoras no familiares
- Incremento de entre 370 y 500 euros en las tarifas mensuales por el cambio de modelo de concierto residencial
- Privatización de la gestión de la valoración económica de las personas dependientes
- Recorte entre 15% y el 40% de las prestaciones vinculadas a servicio
- Recortes de hasta un 24% en las ayudas económicas para familiares cuidadores
A partir de la legislatura 2015-2019, se ha intentado aumentar la inversión social destinada a prestación y servicios de atención a personas dependientes. A su vez, desde el Estado, se ha realizado un plan de choque que destina más fondos a materia de dependencia. Mientras tanto, en Navarra, el número de personas con alguna dependencia ha ido en aumento. Se calcula que en la actualidad hay 15.615 personas que reciben ayuda por este concepto. También hay que decir que la Agencia de Desarrollo y Autonomía de las Personas ha aumentado su presupuesto en tres líneas:
- Ayudas económicas para el entorno familiar
- Atención al domicilio
- Mayor contratación en personas que se dedican al cuidado
Hoy en día hay un total de 80 residencias de personas ancianas en Navarra y 2.500 plazas concertadas. Desde hace muchos años el Gobierno de Navarra no ha promovido nuevas residencias públicas. Las que sí lo han hecho han sido empresas privadas, entidades locales y fundaciones.
El sector de atención a la dependencia está feminizado. Todavía con precariedad laboral y con una presencia desproporcionada de la empresa privada y copago excesivo en algunos servicios, como el residencial, para rentas medias y trabajadoras. Asimismo, en este sector llevan años con escasas inversiones para renovar y ampliar infraestructuras.
Necesitamos una mayor sensibilidad y debate sobre el modelo de atención que queremos, así como sobre el proceso de envejecimiento de nuestra sociedad, donde cada vez hay más personas que viven solas y menos red familiar para poder cuidar.
La atención a la dependencia debería ser el cuarto pilar del estado del bienestar, y sin embargo hoy se encuentra frágil y precarizada frente a los otros. Sería necesario mejorar el servicio de atención domiciliaria, la contratación de cuidadores/as profesionales en el domicilio, la garantía por parte de las Administraciones Públicas de que esa contratación se haga en condiciones laborales dignas, la promoción de centros de día públicos, servicio de tele asistencia avanzada, el desarrollo de programas de rehabilitación y terapia ocupacional, estimulación cognitiva y promoción y recuperación de la autonomía funcional, desarrollo de viviendas colaborativas, evitar al máximo los procesos de institucionalización para que la residencia sea el último recurso de las personas dependientes, mejora de las condiciones laborales en el sector de las residencias minimizando la presencia de fondos de inversión y empresas privadas que utilizan la dependencia y los cuidados como un negocio. Es importante también potenciar los programas de formación continua, la rehabilitación de centros de discapacidad y residencias municipales y del Gobierno de Navarra, así como afianzar el copago en función de la renta y del patrimonio. Apostar por la gestión pública y directa e impulsar convenios colectivos en este sector, mientras se pone tope a los beneficios de las empresas privadas o en su caso, que redunden en buena medida en las personas trabajadoras (mejores contratos) y en los usuarios/as (mejores servicios).
Para terminar, apuntar que en el ámbito de la salud mental, el cual merece un desarrollo y un estudio en mayor profundidad, la Administración Pública debería ser la única gestora y promover el desarrollo de pisos tutelado

No hay comentarios:
Publicar un comentario