lunes, 11 de octubre de 2021

PULTSUA HARTUZ 6

 

 


CRÓNICA SOCIOSANITARIA 6 (11-10-2021)

Colaboración público-privada: privatización encubierta. La gestión de los Fondos Europeos se está convirtiendo en un nuevo trampolín para dar fuelle a la idea de la colaboración público-privada. Una versión interesada de ”todxs estamos en el mismo barco y es preciso la colaboración de todxs para salir adelante”. Un concepto que disfraza las complicidades de las administraciones con empresas privadas para dejar en manos de éstas aquellas partes más rentables, en este caso, de la sanidad pública.

La Salud es una mercancía más. En los próximos meses verán la luz los Proyectos Estratégicos para la Recuperación y Transformación Económica (PERTE). Los PERTEs son proyectos con un alto componente de colaboración público-privada. En el caso de la Salud, se inyecta dinero público en actividades orientadas a la investigación e innovación que las empresas privadas de salud no tienen capacidad económica para afrontar por sí sola. Posteriormente, son las empresas quienen transforman en valor y beneficio económico los productos finales. Y sobre la ciudadanía recaerá el peso del pago de la deuda que generen los fondos. Estas son las consecuencias de entender también la Salud como una mercancía más. Lo estamos viendo con la gestión capitalista de las vacunas.

Fondos europeos, fondos oscuros. El proceso de adjudicación y reparto de los Fondos Europeos se está produciendo al margen del debate social. Un procedimiento oscuro donde los protagonistas (los partidos políticos gobernantes, las grandes empresas y consultoras, la banca,…) van repartiéndose el pastel en función del juego de intereses sobre la mesa. Y como veremos, los fondos europeos, desde su diseño inicial en Bruselas hasta su concreción estatal, autonómica o local, está dirigidos principalmente a reactivar el mundo empresarial. En ningún momento se han proyectado para sanar y revitalizar con prioridad unos servicios públicos malheridos por las políticas de austeridad.

¿De qué proyectos hablan en Navarra? Si nos atenemos a lo que el Gobierno de Navarra va anunciando a cuenta gotas nos encontramos con: tecnología para una medicina personalizada, bienestar digital y telesalud, biomedicina, terapias celulares/farmacológicas/rehabilitadoras, modernización tecnológica y renovación de equipamientos, explotación del Big Data y la eHealth.

¿Y quiénes participan en estos proyectos? Recientemente la presidenta Chivite ha apuntado a NavarraBiomed, el IDISNA (Instituto de Investigación Sanitaria de Navarra), la UPNA y la Universidad de Navarra, el Complejo Hospitalario y la Clínica Universitaria, CINFA, y todo un tejido empresarial a su sombra. Por su parte, el consejero Irujo ha anunciado el proyecto publico-privado Osasunberri que, con un presupuesto de 142 millones de euros en 4 años (2020-2023), tiene como objetivo reforzar la industria navarra y vasca de la salud y su sistema asistencial sanitario. En la iniciativa participan 17 empresas, de las que 15 son pymes y 2 son grandes corporaciones farmacéuticas (Cinfa y Faes), 5 hospitales, 3 entidades científico-tecnológicas, y 2 asociaciones empresariales.

Atención a las personas mayores: el no va más de la colaboración público-privada. El grupo Amavir acaba de inaugurar en Sarriguren su 6ª residencia en Navarra, contando con 783 plazas (más plazas que las que gestiona directamente el Gobierno de Navarra). Se trata de un grupo empresarial que cuenta con 43 residencias, en 7 comunidades autónomas y gestiona 8.000 plazas residenciales. Esta semana su directora general justificaba la colaboración de la iniciativa privada al ser la garantía para que la administración pueda contar con “camas” para atender a las personas mayores. Así se construye un discurso radicalmente falso. No es colaboración público-privada, sino dejación pública para dejar en manos de la iniciativa privada el cuidado de las personas. Un cuidado, que al igual que la salud, también es convertido en mercancía para obtener beneficio. El beneficio que se obtiene gestionando fondos públicos, a base de sueldos bajos (ya hay problemas para encontrar gerocultoras), largas jornadas laborables y una gran carga de trabajo que dificulta atender con calidad. Por estas razones, las trabajadoras de las residencias navarras se están movilizando en favor de un convenio sectorial en Navarra, que se lo han negado históricamente.

Espainako Kongresuak atzera bota du “Osasun Sistema Nazionala berreskuratu eta despribatizatzeko herri-ekimen legegilea”. Kongresuaren erabakia larria da. Alde batetik, parte-hartze demokratikoarekiko errespetu falta agerian jartzen du. Bestetik, emandako erantzuna, “ekimen legegile honek aurrekontuei eragiten dizkio”, zentzugabea da. Begi bistan dago, onartzen den edozein legek, gauzatua izateko, aurrekontuetan isla izan behar duela. Kongresuaren Mahaiaren atzean dagoen erabakia erabat politikoa da, ekimen legegileak, besteak beste, kuestionatzen duelako osasun asistentzian ekimen pribatua daukan protagonismoa eta posizioa.

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