Presupuestos de Salud 2024: comienza la ceremonia. Recientemente el Gobierno de Navarra ha aprobado el anteproyecto de Presupuestos para 2024. En materia de Salud anuncia una inversión de 1.465.759.735 € , lo que representa un 9,96% más que el año anterior. Y junto a ello, marca una serie de prioridades: reducción de las listas de espera, la investigación e innovación,
la construcción de nuevos centros sanitarios, la renovación de los equipos sanitarios y la mejora de las infraestructuras sanitarias, tanto hospitalarias como de Atención Primaria. A partir de aquí, y a modo de coro que repite la liturgia anual, hemos escuchado las misma valoraciones y hemos asistido a los primeros codazos para aparecer en la fotografía del protagonismo: son unos presupuestos expansivos, una muestra del carácter social del gobierno, amplía derechos sociales, hemos acordado e introducido mejoras, son insuficientes pero pero van en la buena senda... Lo de siempre, lo de casi todos los años.Presupuestos que aumentan de año en año, y sin embargo … Es indudable que los Presupuestos en Salud han ido aumentando en los últimos años, aunque no tanto como parece si tenemos en cuenta el efecto de la inflación. Por ejemplo, se anuncia este año un incremento del 9,96%, pero habría que descontar el efecto de la inflación que ha sido del 3,1%. Sin embargo, y esto es lo que debería mover a reflexionar, este incremento cualitativo no parece traer consigo una mejora cualitativa del sistema: las listas de espera se mantienen en niveles escandalosos con su consiguiente carga de sufrimiento, las dificultades para obtener citas, se mantiene la inequidad a las hora de acceder a cuidados odontológicos, auditivos, ópticos con unas prestaciones raquíticas, servicios que no se cubren por falta de sustituciones, ausencia de programas de educación y promoción de la salud… ¿Por qué, si se invierte más dinero, no se refleja en una mejor atención?
¿Presupuestos para qué? Uno de los comentarios más extendidos estos días en los medios de comunicación ha sido que se tratan de unos presupuestos continuistas. Y ello se expresa como si fuera una virtud. Hay que entender los Presupuestos como una herramienta al servicio de una política. Y políticas quiere decir modelo de sociedad, de sistema. Así nos encontrremos que hay políticas que se limitan a mantener lo existente, o que conllevan un debilitamiento progresivo de lo público. Pero también puede haber políticas que intenten cambiar profundamente, por no decir radicalmente, lo que hay.
Analizando los presupuestos, ¿cuál es la política de salud predominante en Navarra? Y para responder a esta pregunta lo haremos a partir de la fotografía y realidad actual del Sistema de Salud de Navarra. En primer lugar tenemos un Sistema de Salud que no es 100% público: ahí están los convenios con las clínicas privadas, la externalización de servicios (desde la limpieza hasta pruebas diagnósticas), la atención de enfermedades profesionales siguen en manos de las Mutuas, existen barreras de acceso a la atención sanitaria para las personas migrantes, la inequidad por razones económicas y sociales para hacer frente a las cargas por enfermedad,… En segundo lugar, nos encontramos con un sistema organizativo jeráquico, endogámico en el ejercicio de las responsabilidades, sin cauces de participación de las trabajadoras y de la población en su gestión, control y mejora de sus servicios. Por último, chocamos con un Sistema que está más al servicio del capital y sus necesidades de valorización que a las necesidades de la población: las políticas de salud laboral no cuestionan el poder empresarial, la medicalización de los malestares personales y sociales que favorece a la industria farmacológica,… Es evidente que dentro de un sistema capitalista, tanto lo público como lo privado son territorios de disputa entre la lógica del capital por maximizar los beneficios a cuenta del salario directo (salario), indirecto (servicios públicos) y diferido (pensiones).
La recetas de siempre. En este sentido, los Presupuestos de Navarra no contienen propuestas de calado y voluntad para cuestionar el actual estado de cosas … Un análisis somero de los Presupuestos nos da algunas pistas de lo que estamos comentando. Hay partidas que se siguen renovando, mantienedo el esquema público-privado (Clínica Universitaria, Paliativos, Josefina Arregui, oxigenoterapia, pruebas diagnósticas, externalización de limpiezas,..). Igualmente, no hay cambios, ni cuantitativos ni cualitativos, en partidas que podrían jugar un papel más transformador y que se mantienen de manera raquítica (Salud Laboral y prevención de riesgos laborales, programas de Salud Comunitaria, el catálogo de prestaciones). Resulta muy cuestionable, y que exigiría un estudio en cuanto a su control, oportunidad y eficacia, como es la del gasto farmaceútico. Por último, hay un incremento inusitado de aquellas partidas que tienen que ver con los complementos de productividad y con ello volver a lo de siempre: arreglar las listas de espera con horas extras y derivaciones a la privada. Medidas éstas que han sido cuestionadas por la Cámara de Comptos por su falta de transparencia y control en su gestión.
Las ausencias de siempre. Si existiera voluntad de cambio ello debería tener su reflejo en las partidas presupuestarias. Por ejemplo, si queremos un Sistema Público que deje de depender de los centros y servicios sanitarios tenemos dos vías: o publificarlos o destinar partidas que vayan dotando al sistema público de la infraestructura material y personal para poder funcionar autónomamente. Si queremos cubrir los cuidados paliativos y las medias estancias, habrá que ir reservando medios económicos para ello, para no dejarlos en manos privadas. Si queremos que la salud de las trabajadoras y trabajadores se garantice, habrá que introducir partidas para que las contingencias profesionales vayan afrontándose desde lo público o habrá que invertir en mecanismos de presión y control para que las empresas no sigan siendo una fábrica de muertes, enfermedades y discapacidades,… Si queremos que haya un sistema de cuidados públicos, habrá que aprobar partidas para construir y gestionar desde lo público centros sociosanitarios públicos. Si queremos que la Atención Primaria sea la base del Sistema a través de la prevención, promoción y atención de la salud, ello debería notarse en un aumento considerable de las partidas para consolidar una cartera de servicios más amplia que la actual (fisioterapia, psicología, capacidad resolutiva,…). Si queremos garantizar la Salud, tendrían que incorporarse nuevas partidas para aumentar las prestaciones (odontología, óptica, audifonía,…). Desgraciadamente, todas estas cosas que quisiéramos no aparecen en estos Presupuestos de Salud. ¡A pelear por ello!


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