lunes, 18 de diciembre de 2023

PULTSUA HARTUZ 26

 


2023-12

QUO VADIS OSASUNBIDEA?

    La gestión de Osasunbidea va perdiendo fuelle. Hubo un tiempo en que las carencias de Osasunbidea se acahacaban a la política sanitaria neoliberal del régimen de UPN y PSN. La denuncia estaba en la calle: privatizaciones de cocinas, recortes, reducción de las sustituciones por bajas médicas, externalizaciones, … Era 2012, 2014, … y llegó 2015. El resultado electoral parecía anunciar tímidamente el inicio de una nueva etapa. Un nuevo gobierno y unos “nuevos gestores políticos”

acordaron en materia de Salud 29 compromisos con temas candentes: universalización, prioridad de Atención Primaria, apostar por la participación social, sindical y profesional en la toma de decisiones, publificación de las contigencias profesionales del personal público, revertir privatizaciones,… Posteriormente, tras las elecciones de 2019, se volvió a renovar el acuerdo programático, doblando esta vez el número de compromisos hasta llegar a 41. Pandemia por medio, y en medio de una sensación de deriva generalizada, nos encontramos con el tercer y último acuerdo programático. Pero esta vez, los signos de agotamiento son más evidentes. El número de compromisos en materia de salud se han desinflado estrepitosamente, pasando de 41 a 9. La falta de confianza es evidente. Ya nadie se atreve a proponer cambios cualitativos de calado, y a lo más que se aspira es a capear el temporal.

    Los virus de la desmotivación, la desmovilización y la incredulidad campan en Osasunbidea. Sus efectos son evidentes y van sedimentándose en el tiempo. En los últimos meses hemos visto como la mitad de la plantilla de Osasunbidea se abstuvo en las últimas elecciones sindicales (el porcentaje más alto en toda la Administración navarra). Los sindicatos corporativos ganan terreno, con el señuelo del beneficio particular que alimenta la desigualdad. Las decisiones (turnos, rotación, vacaciones,...) que afectan de manera abusiva a las condiciones laborales, en especial al personal temporal, responden a criterios discrecionales y son tomados en despachos bien alejados de la realidad. Una práctica sindical que ha perdido el sentido de la disputa y la alternativa y que tan solo aspira a que aparezcan mejores gestores del sistema. Mientras tanto, la población ve cómo la calidad de los servicios sigue empeorando, o simplemente se quedan sin servicios tal y como ha ocurrido en Lizarra-Estella; cómo se mantienen las listas de espera; cómo el informe de Comptos sobre la gestión y falta de transparencia en la gestión de dichas listas ha pasado de puntillas sin incomodar el debate político; cómo es preciso hacer cola en los centros de salud bien de mañana para poder ser atendida; y cómo una y otra vez prestaciones básicas como odontología, audifonía,… van quedándose olvidadas en los presupuestos.

    Ahora lo que se lleva en Osasunbidea es anunciar medidas de choque. Los gestores políticos siempre se mueven a gusto con este tipo de medidas. Como si la situación actual nada tuviera que ver con la responsabilidad histórica de cada cual, anunciar una medida de choque siempre resulta rentable políticamente, tanto para quien le toca administrar como para quien está en la oposición o en la media oposición. En las últimas semanas, representantes de todos los partidos políticos del parlamento navarro han pedido alguna medida de choque, sin detallar cuál. Eso sí, transmiten preocupación, interés, urgencia por resolver, predisposición activa, iniciativa, empatía con la población. Y también permite ocultar lo que no se ha hecho o exigido. Y con un poco de suerte, el tiempo las hace olvidar.

    Y mientras tanto, ¿en qué anda el consejero Dominguez? Como decíamos al inicio de este Pultsua Hartuz, el consejero Dominguez, quien estuvo al frente del Departamento de Salud entre 2015 y 2019, ha retomado su responsabilidad con un acuerdo programático en el que se anuncia una nueva Ley de Salud para antes de 2024, la implementación de la Empresa Pública de Transporte Sanitario, ampliar la cartera bucodental a la población vulnerable, 5 nuevas infraestructuras de salud, abordar las listas de espera con medidas a corto/medio/largo plazo e implementar una estrategia de Atención Primaria con un cronograma y promover la corresponsabilidad en el cuidado de la salud. No hay más. Junto a ello, en los medios de comunicación ha ido lanzando algunas propuestas, sin que públicamente parezca que nadie haya recogido el guante:

  • En materia de listas de espera, plantea valorar si es adecuada la actividad y gestión actual; si fuera necesario se promoverá la actividad extraordinaria (peonadas o nuevas contrataciones); y por último, se plantearán nuevas derivaciones a la privada. Hasta aquí, el mismo aroma de siempre. Nada que no se haya dicho o hecho en otros tiempos. Por el momento hay un ligero descenso en los dos últimos meses al escandaloso pico del mes de septiembre con 66.924 personas esperando a su turno, y todavía muy por encima de los datos de principio de año que con 59.981 personas ya eran inaceptables
  • El segundo de los temas planteado en los medios de comunicación ha sido el de la Reforma del modelo de Atención Primaria. La idea es romper las clásicas UBAS (unidades básicas de con un personal de medicina y otro de enfermería) y sustituirlas por equipos multidisciplinares. Estos equipos atenderían a cupos de población más amplios y contarían con 2-3 médicxs, 4-5 enfermerxs y trabajo social. Con ello pretenden reforzar enfermería con más tareas y garantizar a la población que va a ser atendida por parte del equipo médico.
  • Area única para toda Navarra, que implicaría en el caso de especialidades una mayor flexibilidad para contar con profesionales donde sea necesario. Esta propuesta nada tiene que ver con lo ocurrido estos días en Lizarra-Estella, donde las parturientas son las que tienen que desplazarse a otros centros.
  • Por último, se ha referido a la labor de triaje por parte del personal de Admisión en los centros de salud, defendiendo el modelo actual, pero cuestionando el modo de hacerlo: no se trataría de preguntar qué es lo que le ocurre, sino qué es lo que quiere.

    Por ahora anuncios de intenciones. Habrá que ver su alcance y sus repercusiones. Y casi seguro que la intensidad de su abordaje no será ajena a lo que dé de sí las mesas de trabajo abiertas entre Administración y organizaciones sindicaleds sobre el Plan estratégico de la Función Pública.




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